El sector financiero en Colombia criticó el proyecto del Gobierno nacional de imponer un nuevo impuesto sobre los pagos inmediatos Bre-B, que acaba de entrar en vigor hace dos semanas. César Prado, presidente del Banco de Bogotá, calificó la medida como inoportuna y advirtieron que podría frenar la adopción de pagos digitales, que buscan reducir el uso del efectivo y fomentar la formalidad económica.
Por su parte, Javier Suárez, presidente de Davivienda, señaló que el impuesto iría en contra de los principios de operabilidad y gratuidad que hacen atractivo al sistema de pagos digitales. Además, la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico también rechazó la medida, asegurando que encarecer los pagos digitales afectaría especialmente a micro y pequeñas empresas, desincentivando la digitalización y la inclusión financiera.


