La Corte Constitucional estableció que la planificación y el diseño de los espacios urbanos deben considerar también las necesidades de los animales que habitan las ciudades. La decisión surgió tras proteger los derechos de un residente de un conjunto residencial sancionado por instalar una malla de seguridad en su balcón para proteger a sus gatos, Asia y Andrés, al considerar que esta medida permitía su bienestar y evitaba riesgos para su integridad.
El alto tribunal señaló que las ciudades y las propiedades horizontales son espacios compartidos entre humanos y animales, por lo que sus normas no pueden desconocer medidas razonables para garantizar su seguridad y bienestar. Además, la Corte Constitucional exhortó al Ministerio de Vivienda a establecer lineamientos técnicos que incorporen el concepto de justicia espacial interespecies en el diseño urbano y la regulación de las copropiedades.


