Desde este sábado 6 hasta el martes 12 de junio, el Papa León visitará España: la capital, Madrid, y luego Barcelona, para inaugurar la nueva y más alta torre de la Sagrada Familia, la monumental basílica que ha rediseñado el horizonte de la ciudad catalana. La visita coincide con el centenario de la muerte del genial arquitecto que «soñó» la basílica y comenzó a construirla, Antoni Gaudí, declarado el año pasado venerable Siervo de Dios. El Pontífice, permaneciendo en España, se trasladará de Barcelona al archipiélago de las Canarias, para realizar un viaje que ya estaba en el corazón de Francisco, como subrayó el pasado mes de enero el cardenal arzobispo de Madrid José Cobo Cano. Las etapas serán dos, Tenerife y Gran Canaria.
A través de estos tres viajes, el obispo de Roma tendrá la oportunidad de conocer los más diversos tipos de países y situaciones, pasando de una nación musulmana donde los cristianos son una pequeña minoría y semilla de fraternidad, como Argelia, a países de mayoría cristiana situados en el corazón del continente africano, con sus problemas y su testimonio de fe gozosa. El Papa León hará una breve visita al segundo país más pequeño del mundo después de la Ciudad del Vaticano, situado en la Costa Azul, y luego se dirigirá a un gran país europeo, España, cuya identidad ha sido forjada por la fe cristiana, pero que se ve afectada por la secularización. Y concluirá el viaje en las Islas Canarias, una de las principales rutas migratorias de África a Europa, con decenas de miles de llegadas cada año.


