Durante su discurso del 20 de julio en Santa Marta, el presidente Gustavo Petro lanzó una nueva advertencia a las empresas mineras, afirmando que “ya no van a exportar mucho carbón porque eso mata a la humanidad”. El mandatario instó a que la línea férrea entre Albania y Bahía Portete en La Guajira se utilice para transportar personas y no solo carbón, y propuso que el muelle carbonero se convierta en un puerto para exportar alimentos al Caribe. La intervención se alinea con su postura ambientalista y de transición energética, que ha marcado su gobierno desde el inicio.
La declaración generó una fuerte reacción del sector minero. El presidente de la Asociación Colombiana de Minería, Juan Camilo Nariño, defendió la operación de empresas como Glencore y Drummond, asegurando que el carbón colombiano es vital para la generación de energía en hogares y hospitales, incluso en Gaza.


