La Superintendencia Nacional de Salud, encabezada por Giovanni Rubiano, se pronunció tras los anuncios de la Contraloría sobre las graves irregularidades en la Nueva EPS e indicó que las deudas billonarias y los pasivos ocultos de la aseguradora corresponden a varios años y aún no habían sido procesados ni contabilizados correctamente. Según el informe, la entidad tiene deudas pendientes por $8,6 billones, mientras que más de 22 millones de facturas por $22,1 billones siguen sin procesarse, muchas de ellas duplicadas.
Para abordar esta crisis financiera, la Supersalud estableció tres medidas clave: la contratación de una auditoría forense internacional, una revisión detallada de las cuentas médicas y la regularización de los pagos a prestadores de servicios. La intervención de la Nueva EPS, que ya lleva más de un año, fue prorrogada por otro año debido a la falta de presentación de los estados financieros de 2023 y 2024. Además, la entidad designó a Gloria Libia Polanía como nueva interventora, con el objetivo de continuar con el proceso de estabilización y garantizar el uso adecuado de los recursos.


